Como parte de nuestras vidas,
de repente y sin pedir permiso,
La Inteligencia Artificial vino
para quedarse.
Irrespetuosa.
Tecnología superior.
La gente empezó a temer.
Miedo a lo desconocido.
¿A no entender?
¿A perder el trabajo?
¿Vendrá a pasos agigantados
a comerse el planeta
y sedienta a tomarse su agua?
¿Podrá meterse en mi mente
y sabotearme?
En mi proceso nace una trama romántica,
casi como un juego,
la cámara encendida, una máscara del personaje V de Vendetta y yo.
Mientras pinto, busco venganza
con trazos provocativos del inconsciente.
Despejando barreras internas,
a través de la fe,
nace el arte.
