Ahí estaba yo, observando a los perros robot del artista digital Beeple que presentó en Art Basel Miami 2025.
Y ahí conocí a Tony.
Es extraño cómo suceden las cosas en mi cabeza: mi artista interior fantasea, y de ahí nace un arte creativo que se retroalimenta, alegre.
—¿Es que alguien se puede enamorar en tan poco tiempo? —te dije y me reí.
Y me respondiste:
—Difícil… una mentira piadosa —y sonreíste, cansado.
¿Es acaso verdad o mentira lo que dicta mi corazón?
—Eres una romántica —me dijiste al oído, esa noche, en la fiesta.
Me impresionó el hiperrealismo de las caras de los perros robot, aunque no terminé de entender del todo la línea que unía a estos personajes.
They crashed into each other like bumper cars, snapping photos of us. Elon Musk bashed into Mark Zuckerberg and Picasso into Jeff Bezos, while Warhol went into POOP MODE: what digital culture calls the act of releasing an impression.
Una crítica a la era cibernética, al consumo masivo y a la producción constante de contenido.
Seguramente alguien debe tener a Elon Musk haciendo popó digital en su living.
Pero yo me quedé con otra cosa.
En mis telas, los rojos le susurran a Tony.
Los amarillos juegan como perros robot.
Palmeras negras anuncian vientos de diciembre en Miami Beach.
